Parece sorprendente, pero desde la antigüedad, la religión era parte importante de todas las comunidades sociales, y regía gran parte de sus vidas, incluso de la higiene, siendo interesante que la religión tuvo un papel en lo que se conocen como los cuartos de baño en la actualidad.

Al principio, eran rudimentarios, paulatinamente, pasamos de ver el baño como un acto de purificación al cuerpo, a ser un espacio para la higiene y el confort que da la personalización del espacio, a nivel de diseño y estética, que resulta fundamental en la vida diaria.

De la concepción religiosa y pública de los baños, a la privada

Desde aproximadamente 3.000 a.C., los baños eran un acto público. Se trataba de espacios comunes en los que había cabida para un compartir social. En los tiempos de la antigua Grecia y la antigua Roma, el baño, más que un espacio, era una actividad relacionada con las creencias religiosas. Bañarse significaba purificar el alma y el cuerpo, además de relajarse, refrescarse y estar pulcro.

Para la antigüedad, los baños eran conocidos como ‘letrinas’, lo que consistía en un cuarto alejado de las viviendas, donde había varios huecos hechos de concreto (uno al lado del otro), en el que las personas podían defecar u orinar. 

En cuanto a las duchas, los de la nobleza contaban con bañeras y allí realizaban baños fríos o de agua caliente, según el ritual deseado; y en cuanto a los de otras clases, normalmente “la ducha” se realizaba con tobos de madera, en cualquier espacio y con esponjas para limpiar el agua que iba cayendo sobre el cuerpo.

Más adelante, alrededor de los siglos XV y XVI, comenzaron a desaparecer muchas letrinas públicas, dado que la falta de higiene y el hecho de ser públicos, ocasionaron varias epidemias. Así, de a poco, a través de influencias de la élite (religiosas, sociales y culturales), poco a poco el baño comenzó a ser un espacio privado en cada hogar. O, en caso de las clases más pobres, se hacía en ‘bacines’ que luego eran vaciados en ríos un poco alejados de las ciudades.

Los espacios de baño de la élite y luego el baño como espacio único

Dados los conocimientos de la época de la ilustración (siglo XIX), poco a poco comenzó a ser evidente que las enfermedades provenían de los gérmenes que provenían del cuerpo, sobre todo cuando había suciedad. Desde entonces, las personas comenzaron a tomar los baños como un acto propio de la higiene personal.

La élite, disponía de espacios en sus cuartos privados, donde tenían bañeras para asear el cuerpo en general, y lo que era conocido como ‘jofaina y jarra’ para asear las manos y la cara. En los hogares más modestos, ocurría más o menos lo mismo, pero en esos casos, el baño no tenía del todo un lugar fijo.

Más adelante, a finales del siglo XIX, paulatinamente las personas fueron construyendo un espacio único para el baño y muy pronto, el diseño y arquitectura de los mismos, fue cambiando. Muchas casas comenzaron a disponer de un inodoro, bañera o ducha y lavabo (para rostro y manos). 

La burguesía, siempre un paso adelante, tenía baños mucho más estéticos visualmente, pues comenzaron a agregar detalles lujosos como mármol a las paredes, utilizaban cortinas para la bañera o ducha y también azulejos para decorar, al igual que obras de arte y esculturas.

Para el siglo XX, especialmente en Europa, el baño ya significaba un espacio de aseo e higiene personal, así como confort y placer o relajación. Después de la mitad del siglo XX, las clases más modestas comenzaron a abandonar también las letrinas y comenzaron a modernizar sus baños poco a poco. 

Los baños desde 1960 hasta hoy

Específicamente desde 1960, en la posguerra, la sociedad pasó a regirse por el consumo y la economía en general. Comenzó a premiar el confort y poco a poco se fue avanzando en los conceptos del diseño de interiores.

Los baños comenzaron a tener un concepto más estético, por lo que la fabricación de distintos modelos de inodoros, lavamanos, duchas, griferías incluso mamparas, se convirtió en un nuevo rubro de la economía. 

Hoy existen muchas tiendas de mamparas de ducha donde también se pueden encontrar distintos objetos funcionales y complementos para personalizar, tanto para decoración como para usos del baño.

En general, las tendencias y los clichés estéticos comenzaron a ser las características más importantes del espacio de baño, ya consolidado como privado, de higiene y también para la relajación.